Gambas al ajillo bañadas en cerveza Fischer

PARA REGAR NUESTRO GAZNATE: Una cerveza de Alsacia, una Fischer originario de Estrasburgo con un sabor muy suave y matices cítricos.

PARA AGRADAR A NUESTRO PALADAR: Una cazuela de gambas al ajillo y guindilla, cocinadas con cerveza Fischer, ideal para un aperitivo o una tapa.

Una de las partes preferidas de los españoles es el aperitivo de antes de comer acompañada por una buena cerveza. Hoy en Cervecetario queremos amenizar los aperitivos y proponer una receta muy sabrosa que también puede servir para preparar una comida en diversas tapas. Se trata de unas gambas al ajillo bañadas en cerveza Fischer, una combinación novedosa pero realmente exquisita. La cerveza Fischer nació en 1821, en la región de Alsacia, al noreste de Francia en la misma frontera alemana. Estrasburgo dio vida a la Fischer Brewery que más tarde se transladó a Schiltigheim en 1854 debido a que el agua era de mejor calidad y la fábrica pasó a llamarse Fischer&Adelshoffen. Se trata de una cerveza de color dorado con una espuma blanca y esponjosa. Es ideal para acompañar comidas ligeras y mariscos por su regusto dulce al final del trago.

Nos centramos en la receta y comenzamos por dejar reposar durante una hora las gambas en un bol con cerveza. Si elegimos gambas frescas deberemos pelarlas y si elegimos unas congeladas nos evitaremos este paso y vienen peladas. Lo siguiente es ponerlas en un bol y las cubrimos con nuestra cerveza Fischer. El segundo paso es dorar en aceite de oliva caliente, e una cazuela de barro o en una sartén, dos ajos laminados y una guindilla picada. Cuando lleven unos 5 minutos cogiendo color verteremos las gambas escurridas y las cocinaremos al punto deseado. Recomendamos no hacerlas demasiado para que no pierdan sabor y textura.

Después de otros 6-7 minutos verteremos la cerveza en la que hemos mantenido a remojo las gambas al principio y subiremos el fuego para llevar el condimento a ebullición. Cuando reduzca un poco la cerveza y comience a tener las textura deseada podemos apagar el fuego y dejar reposar los ingredientes en la cazuela durante unos minutos antes de servirlos. Para la presentación podemos sacar la propia cazuela de barro donde se mantendrá el calor y el sabor del plato, si preferimos podemos repartirla en dos recipientes más pequeños. Para aliviar el genial picante de esta receta nada mejor que una jarra bien fría de cerveza Fischer.

khawkins04 en Flickr.com

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